Todos cometemos errores a lo largo de nuestra vida. Ciertos errores son pasajeros, no tienen ninguna importancia ni traen consecuencias con ellos. Pero hay errores que no traen consigo una consecuencia, sino que traen muchas. Un error de ese tipo es aquel que cometes cuando pierdes tiempo en buscar una cosa, te sacrificas para conseguirla, la consigues, luchas para mantenerla, pero de un día a otro te da la patada. Ese fue mi principal error, perdí tiempo buscándote, inventé maneras para conseguirte, luché con todas mis fuerzas para mantenerte conmigo, para mantenernos juntos, pero un día sin ningún motivo me diste la patada tirándolo todo por la borda. Tiraste mi esfuerzo de tanto tiempo, mis ilusiones y todo lo que nos unía. Ahora que ha pasado un tiempo puedo decir que perder el tiempo así fue un gran error que cometí a lo largo de mi vida, pero aunque no te lo creas te tengo que dar las gracias. Sí, a ti. Gracias a todo lo que sucedió he aprendido. He aprendido a no fiarme de nadie hasta que me demuestre que se merece mi confianza, es triste, lo sé. Perderé a mucha gente que merece la pena por no haber confiado en ellos cuando me dieron la oportunidad, estaré sola mucho tiempo dándole vueltas a las cosas que se cruzan por mi cabeza, intentando descubrir porque yo soy la que tiene que sufrir esto cuando el que va dando patadas al aire por la vida eres tú. Y de ahí sacó el mayor error que he cometido y que mucha gente comete diariamente: pensar que la gente honesta y decente es la que consigue ser feliz. Es un gran error porque quienes son felices son los que hacen daño gratuitamente allá por donde pisan. Os daré un consejo, tened cuidado con cada pisada que presenciáis. Estad alerta porque esa simple pisada os puede amargar el día o incluso la vida durante un momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario