jueves, 25 de noviembre de 2010

Empezando con un número y un flamenco azul

No creo que sea mucha gente la que lea esto, pero siendo sincera eso no me importa mucho. No creo esto con el fin de hacerme popular ni ser conocida por España o por el mundo como la mejor escritora de internet, principalmente porque no lo soy. La poca gente que lo lea, puede que se pregunte ¿Por qué doce? ¿Por qué flamencos? y ¿por qué azules? La verdad es que todo tiene su motivo. El doce es mi número de la suerte, no soy muy supersticiosa, pero desde que es mi número de la suerte no me ha ido mal con él, así que ¿por qué cambiarlo? Los flamencos no son mis animales favoritos, y os preguntaréis que si no lo son ¿por qué los he elegido? Puede ser porque desde pequeña mi madre me ha estado recordando cada día de mi vida, que tengo una imaginación desbordante y uno de los motivos es que siempre he querido tener un animal exótico como mascota. Cuando iba a la guardería y nos mandaban hacer dibujos yo siempre dibujaba cada vez un animal diferente, pero todos tenían en común lo mismo: eran animales que no entraban dentro del concepto de una mascota. Al principio no tenía muy bien definido que animal me gustaría tener en mi futuro jardín (que aún no tengo), pero con el tiempo fui descartando animales. Primero descarté la serpiente, ya que fruto de una experiencia infantil, descubrí que mi madre las teme y que si meto una en casa me convertiré en una persona huérfana, ya que un ataque al corazón sería lo más suave que le podría pasar a mi progenitora. Poco a poco me fueron quedando pocos animales, entre los que escogí al flamenco, ya que para mí es el más bonito, y en cierto modo, el más inofensivo de entre todos esos exóticos seres. Finalmente, escogí el color azul, porque aparte de ser mi favorito, ¿alguna vez habéis visto un flamenco azul?, en esa respuesta está el motivo, ya que ¿qué cosa sería más original que tener un flamenco azul en el jardín de tu casa?


No hay comentarios:

Publicar un comentario