sábado, 4 de diciembre de 2010

El momento justo.

'Si alguien se opone a esta unión, que hable ahora o calle para siempre' son las palabras dichas, alrededor de todo el mundo, por el sacerdote al final de una boda, justo antes de los votos. Esta es la última oportunidad de hacerse escuchar, el momento que hace que el corazón de todos los asistentes lata con más fuerza, y en cierto modo, el momento que extrañamente me ha fascinado desde siempre. Muchos fantasean sobre entrar de repente en la iglesia y decir lo que han estado guardando dentro durante años como en las películas. En la realidad, rara vez pasa.
  La vida real es algo gracioso. En la vida real, decir las cosas exactas en el momento exacto es algo realmente crucial. Tan crucial, de hecho, que muchos de nosotros empezamos a dudar, por miedo a decir la cosa equivocada en el momento equivocado. Pero al final lo que empiezo a temer más que eso es dejar pasar el momento sin decir nada.
  Pienso que la mayoría de nosotros tememos alcanzar el final de nuestra vida, mirar hacia atrás y arrepentirnos de los momentos en los que no hemos hablado. Momentos en los que no hemos dicho 'te quiero'. Momentos en los que deberíamos haber dicho 'lo siento'. Momentos en los que no hemos estado ahí cuando alguien necesitaba nuestra ayuda.
  Las palabras pueden romper a alguien en millones de piezas, pero también pueden reconstruir piezas perdidas y destrozadas. Pueden ofrecerte la felicidad, pero también te la pueden quitar de un plumazo. Pero siempre que hables cuando tengas que hacerlo, algo en tu interior se sentirá aliviado, pesará cien kilos menos y te agradecerá enormemente el haber tenido el valor suficiente como para enfrentarte a tus miedos, a la gente que te rodea y todo por hacerte escuchar, y ahora... ¿tienes algo que decirle a alguien?

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