jueves, 25 de noviembre de 2010

Sin Consecuencias.

Puede que sea porque he estado estudiando a Aristóteles durante esta semana, pero hoy me he puesto filosófica. Siendo sincera, no suelo hacerlo. Simplemente porque cuando lo hago suelo llevarme chascos bastante grandes, ya que lo de pensar antes de actuar no se me da muy bien. Soy consciente de que debería empezar a pensar en plantearme cambiar de forma de actuar, pero no soy capaz de ello, ya que cuando lo intento hay algo que me hace arrepentirme de haberlo hecho. Ponerse filosófica significa ponerse a reflexionar sobre lo que te rodea, sobre lo que conlleva ser un adolescente en un país de mayoría adulta o sobre cómo tienes que actuar para no hacer daño a los que te quieren y protegen. Al no pensar antes de actuar, las consecuencias de mis actos suelen ser bastante graves y dañan a algunas personas. Me siento muy mal cuando veo que gente sufre por culpa de mis consecuencias, pero eso es el precio que tengo que pagar por vivir sin consecuencias. Algún día estas consecuencias me golpearán en la cara y aprenderé a base de reprimendas. Pero hasta entonces, y siento decirlo, no creo que consiga remediar mi forma de ser y seguiré viviendo sin pensar en las consecuencias de mis movimientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario