Puedo parecer inmadura muchas veces, que nada de lo que me rodea me importa, que soy demasiado infantil para mi edad. Puede parecer que no quiero mirar más allá, que me limito a mirar mi ombligo. Todo esto puede parecerlo, pero realmente no es así. Me preocupo más de lo que me rodea de lo que muchos pueden llegar a imaginar. No soy inmadura, soy feliz. En mi mundo las cosas son simples, sin complicaciones; por eso no hay ningún drama ni problema en el medio. Puede que sí que sea infantil, pero se separar las cosas y ponerme seria cuando el momento lo requiere. No me limito a mirar mi ombligo, sino que cuando intento mirar más allá, todo lo que veo no me gusta, por lo que vuelvo al lugar de partida. Todos se creen que porque siempre estoy sonriendo, soy completamente feliz; pues no es así. Señores, hay algo que se llama fingir y que se me da bastante bien. Lo hago continuamente, como protección, creándome una coraza que nadie sea capaz de traspasar para que nadie llegue a conocer mi verdadero yo. Puede sonar estúpido, y en cierto modo lo es, pero aunque sea joven, la vida me ha enseñado a que mi verdadero yo, no se lo debo mostrar a la ligera a la gente, porque nunca acaba bien, por lo que, como los animales más débiles he tenido que ir tejiendo una tela de protecciones, como la inmadurez o la sonrisa. Así que , como es probable que haya mucha gente que haga lo mismo que yo, no juzguéis a la ligera ya que una persona que aparenta ser infantil, puede acabar siendo la más madura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario