sábado, 25 de junio de 2011

London calling.


Quizá muy pocas personas entiendan lo que estoy a punto de escribir, pero se que algunas sí que lo harán. En este caso hablaré de una ciudad, algo que para muchos puede ser simplemente el conjunto de personas que habitan en un mismo lugar, el conjunto de calles y monumentos localizados en determinados puntos estratégicos para atraer a turistas, pero para mí es un lugar especial en el mundo, es un lugar donde realmente me siento yo misma, en un lugar donde he pasado bastante tiempo de mi adolescencia, donde he sabido encontrar a mis verdaderos amigos y donde me he enfrentado a muchos de mis miedos. Esta ciudad tan especial para mí es Londres. Muchos pensaréis que soy una flipada, que no he llegado a vivir tantas cosas en esta ciudad, pues os equivocáis. Gracias a los padres que tengo me he podido permitir el lujo de ir cada invierno y cada verano, durante los últimos tres años a Londres. En esta ciudad me ha pasado de todo, y cuando digo de todo, ha sido de todo. Por las calles de esta ciudad me he perdido, me he torcido huesos, he enfermado, he llorado de impotencia, he sentido celos, he reído hasta no poder más, me ha gustado alguien, he aprendido a confíar en la gente, he aprendido a que no se pueden conseguir cosas sin luchar por ellas, he juzgado mal y he aprendido de mis errores, he pasado momentos increíbles con gente que ahora echo de menos, me han prometido piruletas que nunca me han llegado a dar y que nunca recibiré (pero por eso lo recuerdo). He descubierto cosas que nunca pensé que llegaría a descubrir, he aprendido a conocerme un poco más, he sabido encontrar a las personas que realmente merecen la pena, he discutido por tonterías, he experimentado cosas nuevas y he repetido otras ya más conocidas, me he tirado por el campo sin importarme nada más y he sabido disfrutar de la libertad. Han sabido confiar en mí y no les he defraudado, me han pedido favores y los he cumplido, y lo más importante, ahí he hecho felices a mis dos mejores amigos. Sin duda, Londres tiene algo especial para mí, quizá por el tiempo que he pasado ahí, o quizá por las personas con las que he compartido esos momentos (me decanto por lo segundo), pero lo que os puedo decir sin temor a equivocarme es que nunca, nunca habrá ninguna ciudad con la más me identifique que no sea Londres. Y como ya dije una vez, prometo volver lo más pronto posible, porque en Londres, no sé porqué, puedo ser yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario