Aquella mañana al levantarse de la cama, algo le decía que ese día todo iba a cambiar. Y así fue, una triste noticia la sorprendió aquel día, mientras esperaba tumbada en su cama como cada noche. A partir de ese día u vida no sería igual. No volvería a quedarse por las noches tumbada esperando esa llamada que recibía cada noche desde el otro lado del mundo, desde hacía ya cinco años. Pero aunque todo el mundo pensaba lo contrario, ella supo ser feliz, se armó de valor y aprendió a valorar lo que tenía junto a ella.
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